|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Desarrollo en las regiones
y autonomía territorial Este es, precisamente, uno de los mayores retos del país: lograr
posicionar el (re)ordenamiento territorial como un tema de la agenda
pública. La dinámica de los foros políticos en
Colombia, tales como el Congreso de la República, las campañas
electorales, y la misma agenda de muchas organizaciones gubernamentales
y no gubernamentales, se ha dedicado a resolver los efectos, en lugar
de remediar definitivamente las causas de los problemas. Dar soluciones
a los efectos, por ser aquellos la manifestación cruda de la
coyuntura, no es reprochable pero sí insuficiente. Si el objetivo
es hacer política pública para cambiar la realidad de
un conjunto social, es pertinente que, al lado del afán de zanjar
la coyuntura, se timoneen y apliquen decisiones estructurales.
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||